Joan_Torres
El Voralpen Express: el tren regional más espectacular de Suiza
Hay trenes que simplemente hacen el trayecto… y trenes que convierten el trayecto en el destino. El Voralpen Express pertenece claramente a la segunda categoría. Cada hora, un tren de color cobre —operado por la SOB, la Südostbahn— parte de Lucerna y atraviesa 125 kilómetros de Suiza auténtica hasta llegar a Sankt Gallen, el alma de la Suiza oriental. Y aunque el nombre «regional» pueda despistar, os lo decimos claro: es uno de los recorridos panorámicos más variados y sorprendentes del país.
En este artículo os explicamos por dónde pasa el Voralpen Express, qué paisajes os esperan en cada curva, y por qué vale mucho la pena incluirlo en cualquier viaje en tren por Suiza.
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¿Qué tren es el Voralpen Express?
El Voralpen Express es el servicio estrella de la SOB (Südostbahn), la compañía ferroviaria del sureste de Suiza. Circula cada hora —trece veces al día en cada sentido— entre Lucerna y Sankt Gallen, con paradas en Arth-Goldau, Schwyz, Rothenthurm, Rapperswil y Wattwil, entre otras. Algunos servicios se prolongan hasta Romanshorn, ya a orillas del lago de Constanza.
Los trenes son los modernos Traverso, una unidad móvil de piso bajo, con grandes ventanas panorámicas, interiores luminosos y una primera clase de lo más confortables. Viajar con el Swiss Travel Pass es completamente gratuito, sin suplementos ni reserva obligatoria —una de las grandes ventajas del sistema ferroviario suizo.
Una ruta con tres momentos mágicos
Acto 1: Del lago de los Cuatro Cantones a los Prealpes — Lucerna → Schwyz
El tren sale de Lucerna, la capital de los lagos, y empieza a ganar altura suavemente hacia el corazón de la Suiza primitiva. Poco después de Arth-Goldau aparece la silueta redondeada del Rigi —el «reyde las montañas»— y, a la izquierda, los dos picos agudos de los Mythen de Schwyz, símbolos inconfundibles de esta comarca fundacional. En Schwyz, la capital del cantón que dio nombre a todo el país, el tren se adentra en el valle y continúa hacia Rothenthurm.
Aquí el paisaje hace una pausa extraordinaria: se extienden los humedales de alta montaña más extensos de Suiza, protegidos constitucionalmente desde 1987 gracias a una iniciativa popular. Aquella mar de turba y hierba dorada es un paisaje que no encontraréis en ningún otro punto de Europa…
Acto 2: El lago de Zúrich — el dique de Rapperswil
Sin mucho aviso, el tren sube sobre el dique de Rapperswil y cruza el lago de Zúrich prácticamente por la mitad. Es uno de los momentos más fotogénicos de todo el trayecto: el agua brilla a ambos lados, las velas de los barcos parecen suspendidas en el aire, y en el horizonte se adivina el anfiteatro alpino. Rapperswil-Jona —la «ciudad de las rosas»— es una parada recomendable si tenéis tiempo: su castillo medieval domina el lago desde un promontorio, y el paseo junto al agua es de lo más agradable.
Acto 3: El Toggenburg y el viaducto de Sitter — Rapperswil → Sankt Galllen
Superado Rapperswil, el paisaje cambia una vez más. El tren se adentra por el valle del Toggenburg, una región de prados verdes, granjas con balcones de madera y campanarios que parecen sacados de una postal decimonónica. El ritmo baja, el paisaje se llena de carácter, y la sensación es de viajar en el tiempo.
El punto culminante de esta parte del trayecto —y quizás de todo el viaje— es el viaducto de Sitter, a 99 metros de altura sobre el río del mismo nombre. Es el puente ferroviario más alto de Suiza y uno de los espectáculos visuales más impresionantes que os podéis encontrar sentados en un tren. El tren lo cruza en pocos segundos, pero es uno de esos momentos que se instalan para siempre en la memoria.
Sankt Gallen: mucho más que una estación final
Si el trayecto ya vale por sí solo la pena, la llegada a Sankt Gallen es el regalo final. La capital del cantón homónimo es una de las grandes sorpresas de la Suiza oriental: un centro urbano de escala humana, lleno de casas con oriteles pintados y fachadas barrocas, que se articula alrededor de uno de los monumentos más extraordinarios de Europa. La abadía de Sankt Gallen y su biblioteca, la Stiftsbibliothek, están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La biblioteca conserva manuscritos del siglo VIII y está considerada una de las más antiguas y bellas del mundo. No hace falta decir que es una visita imprescindible.
Desde Sankt Gallen, si queréis continuar la ruta, algunos servicios del Voralpen Express se extienden hasta Romanshorn, a orillas del lago de Constanza, donde podéis tomar el ferry a Konstanz o continuar hasta Zúrich en tren.
Información práctica
El Voralpen Express circula cada hora entre Lucerna y Sankt Gallen (2 h 18 min), con algunas expediciones hasta Romanshorn (lago de Constanza). Forma parte del Grand Train Tour of Switzerland, el circuito oficial de los trenes panorámicos del país.
El viaje es gratuito con el Swiss Travel Pass, el Eurail Pass (validado en Suiza) y el GA (abono anual suizo). No es necesaria reserva previa. La primera clase es especialmente recomendable por las amplias ventanas panorámicas de los Traverso.
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El Voralpen Express es, en el fondo, un resumen de todo lo que hace especial Suiza en tren: la variedad de paisajes, la precisión de los horarios, la comodidad de los vehículos y la sensación constante de que viajáis por un país que se ha pensado mucho para quienes disfrutan del camino, no solo del destino…
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Y si queréis seguir descubriendo los trenes de Suiza en el blog, no os perdáis nuestros artículos sobre el Glacier Express, el Bernina Express y el GoldenPass Express.kt
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