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Joan_Torres

Cómo es visitar la casa de Papá Noël en Montreux

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    Papa Noel en Montreux

    A 2.042 metros de altitud, dentro de una gruta excavada en la montaña y con el lago Lemán a los pies, está la casa de Papá Noël mejor situada de Europa.

    Mucha gente la tiene en la lista y pocos saben del todo con qué se van a encontrar. Por eso hemos escrito este artículo: no para daros las fechas y los precios —eso ya lo tenéis en otro sitio—, sino para explicaros cómo es la visita de verdad. Qué se ve al entrar en la cueva, qué pasa cuando los niños se plantan delante de Papá Noël, qué se llevan a casa, cuánto rato vais a estar allí arriba y con qué ropa hay que subir.

    Todo lo que leeréis aquí está contrastado con las fuentes oficiales del Montreux Noël y de la MOB en septiembre de 2026.

    Os dejamos, antes de empezar, nuestro Viaje para ver a Papá Noel en Suiza, que incluye los vuelos, tres noches en Montreux y la entrada a la casa, por si preferís no tener que pensar en nada.

    Antes de nada: fechas, precios y reserva

    Empecemos por lo que hay que dejar resuelto antes de subir, que es poco y se cuenta rápido. La temporada va de finales de noviembre al 24 de diciembre, de miércoles a domingo, con unos cuantos días extra a mediados de diciembre; la reserva previa es obligatoria y el billete se vende como un único paquete que incluye el cremallera de ida y vuelta y la entrada a la casa. Las fechas exactas, la parrilla de horarios del mercado y la tabla completa de tarifas de 2026 las tenéis en nuestra guía de qué ver en Montreux en Navidad, que es donde mantenemos los datos de temporada al día.

    Una sola cifra os adelantamos, porque condiciona mucho el presupuesto familiar: con el Swiss Travel Pass, la entrada de adulto baja de 49 a 20 francos. Si tenéis previsto moveros unos cuantos días por Suiza, vale la pena echar cuentas antes de comprar nada.

    Y un aviso que no nos cansaremos de repetir: los fines de semana de ese tramo se agotan semanas antes. Si vais con niños y tenéis fechas cerradas, reservad el mismo día en que salgan a la venta.

    La subida: 55 minutos de cremallera

    Tren hasta la casa de Papa Noel en Montreux

    A la casa de Papá Noël solo se puede llegar de una manera: con el tren cremallera de la MOB, que sale de la propia estación de Montreux. No hay carretera, no hay aparcamiento arriba y en diciembre no se sube a pie. Esa es parte de la gracia.

    El trayecto dura unos 55 minutos y es, literalmente, la mitad de la experiencia. El tren arranca a nivel del lago y empieza a trepar enseguida; en cuestión de minutos ya tenéis Montreux debajo, el Lemán abriéndose hacia Ginebra y los Alpes de Saboya enfrente. A partir de media subida entra la nieve, y los últimos tramos cruzan bosques completamente blancos. Los niños, que suelen empezar el viaje impacientes, acaban con la nariz pegada al cristal.

    Si podéis elegir, sentaos en el lado del lago a la ida. A la vuelta, si bajáis al atardecer, lo que hay que mirar es Montreux encendida desde arriba.

    Cómo es la gruta por dentro

    Al bajar del tren, las indicaciones os llevan hacia la entrada. El camino se adentra por una galería abierta en la roca de la montaña, iluminada y decorada, y ese pasillo ya forma parte de la puesta en escena: se va estrechando, se empiezan a oír las voces y la música del final, y los niños aceleran el paso.

    La casa está dentro, a cubierto y al abrigo del viento. Son varias estancias amuebladas como si alguien viviera allí de verdad —el dormitorio, el comedor, el rincón de trabajo—, con todos los detalles que un niño espera encontrar. No es un decorado de cuatro paredes: está pensado para que los críos lo recorran mirándolo todo.

    Al final del recorrido está la sala principal, que es donde os espera él.

    El encuentro con Papá Noël

    La entrada a la casa de Papa Noel en Montreux

    Es el momento por el que habéis subido 2.000 metros, y la organización lo trata como se merece: no es una cola para hacerse una foto y salir. Los niños entran, saludan, se sientan con él y tienen tiempo de decirle lo que le tengan que decir.

    Aquí es donde se entrega la carta. Llevadla escrita de casa, porque con los nervios del momento pocas veces se recuerda todo lo que se había pensado decir. Papá Noël la coge, la lee, comenta algo y la guarda. Y sí: se hace entender en unos cuantos idiomas, que para algo hace el trabajo que hace.

    Del encuentro sale una fotografía de recuerdo. Es el momento de tener el móvil preparado y, sobre todo, de no vivirlo a través de la pantalla: haced dos fotos y luego guardadlo.

    Qué se llevan los niños

    Antes de salir, cada niño recibe dos cosas, y las dos están incluidas en el precio del billete:

    Recuerdo

    Qué es

    El certificado

    Un diploma original de la visita, firmado por Papá Noël en persona. Es el que acaba enmarcado o colgado en la habitación.

    La bolsa sorpresa

    Contiene un peluche, una manzana, una mandarina y un chocolate Läderach. Es para los menores de 16 años.

     

    Puede parecer poca cosa escrito así, pero el certificado es lo que los niños enseñan en el colegio en enero, y la bolsa es exactamente el tipo de detalle que se recuerda veinte años después. La manzana y la mandarina, que a primera vista desentonan, son la parte más suiza de todo esto.

    Cuánto rato hay que calcular

    Esta es la pregunta que más nos hacen y la que más disgustos evita. La organización recomienda estos tiempos, que no incluyen el tren:

    Cuándo vais

    Tiempo arriba

    De lunes a viernes

    Una hora y media, para hacerlo sin correr

    Fines de semana y festivos

    Hasta tres horas, porque hay mucha más gente

    El tren, aparte

    Unos 55 minutos por sentido

     

    Echad la cuenta entera antes de cerrar el día: entre subida, visita y bajada, un sábado se os va prácticamente completo. Si lo que queréis es combinarlo con el mercado de Navidad de los muelles, subid por la mañana y reservad la tarde para abajo.

    A partir de qué edad

    La visita no está recomendada para menores de tres años, y el motivo no es Papá Noël sino la altitud: 2.042 metros son muchos metros para una criatura muy pequeña, sobre todo si sube en un tren que gana desnivel deprisa.

    Dicho esto, los menores de seis años viajan gratis si no ocupan asiento a la ida, y por 10 francos si quieren uno. A partir de los seis ya pagan entrada de niño. La franja en la que esto funciona mejor, por experiencia nuestra, es entre los cuatro y los diez años.

    ¿Se puede comer arriba?

    Sí, y de dos maneras. En la cima está el restaurante de Rochers-de-Naye, con vistas de montaña y carta para comer como es debido; es la opción si subís a mediodía y queréis convertirlo en una salida de día entero. Y dentro de la propia casa de Papá Noël hay un rincón de snacks y golosinas para quienes solo quieren hacer una parada dulce y seguir.

    Si sois de comer poco y rápido, nuestro consejo es reservar la mesa abajo, en Montreux: en los muelles del mercado hay fondue, raclette y restaurantes cubiertos, y el contraste entre el frío de arriba y una fondue a orillas del lago es difícil de superar.

    ¿Y si hace mal tiempo?

    Esta es la parte tranquilizadora. La visita se mantiene igualmente si llueve, si nieva o si hay niebla, porque la casa está a cubierto dentro de la montaña. De hecho, un día de nieve es el mejor día para subir.

    Solo una situación extrema —viento fuerte, riesgo de aludes o una nevada muy intensa— puede parar el tren. En ese caso la MOB os avisa directamente por correo electrónico y os devuelve el importe íntegro de los billetes. O sea que no hay ningún escenario en el que paguéis por algo que no habéis podido hacer.

    ¿Y a la vuelta? Las marmotas duermen

    Esto vale la pena decirlo claro, porque hemos visto familias subir contando con ello: en Rochers-de-Naye está el Marmottes Paradis, un parque dedicado a las marmotas que es uno de los atractivos de la cima… en verano. Las marmotas hibernan desde octubre hasta mediados de abril. En diciembre no veréis ni una.

    Pasa lo mismo con el jardín alpino de la Rambertia, que es una maravilla entre junio y septiembre y en diciembre está bajo la nieve. Si lo que buscáis es la cima de Rochers-de-Naye con todas sus actividades, la visita es otra y es de otra estación.

    En diciembre, lo que hay arriba es Papá Noël, las vistas y la nieve. Que no es poco.

    Consejos prácticos antes de subir

    Cuatro cosas que cambian el día:

    • Abrigaos en serio. A 2.042 metros hace frío aunque en Montreux luzca el sol y parezca que no hace falta. Botas impermeables, calcetines de lana, gorro y guantes para todos, también para los mayores.
    • Contad con que los últimos metros son al aire libre. Del tren a la entrada de la gruta hay un tramo a pie, y es el momento en que se nota el viento.
    • Llevad la carta escrita y, si puede ser, dibujada. Los niños que llegan con el papel en la mano se desenvuelven mucho mejor que los que tienen que pensársela allí mismo.
    • Comprad los billetes el día que salen a la venta si queréis fin de semana. Es la diferencia entre ir cuando queréis e ir cuando queda sitio.

     

    Las preguntas que nos hacéis

    ¿Se puede llegar a la casa sin el tren?

    No. El cremallera de la MOB es el único acceso, y el billete se vende como un paquete conjunto con la entrada.

    ¿Hay que reservar?

    Sí, siempre. Las plazas son limitadas y los fines de semana se agotan mucho antes del Adviento.

    ¿Merece la pena con niños muy pequeños?

    Por debajo de los tres años, no: la altitud desaconseja la visita. A partir de los cuatro, es de las mejores cosas que se pueden hacer en Suiza en diciembre.

    ¿Se puede hacer en una escapada de fin de semana?

    Perfectamente. Un día para la casa de Papá Noël y el mercado de los muelles, y otro para el castillo de Chillon y el resto de Montreux.

    ¿Cuánto cuesta, al final?

    El adulto, 49 francos, o 20 con el Swiss Travel Pass; los niños a partir de seis años, 19. Siempre con el tren de ida y vuelta incluido.

    Para acabar

    Hay muchas casas de Papá Noël repartidas por Europa, y la mayoría son naves decoradas en un polígono. Esta está dentro de una montaña, se llega con un tren que tarda casi una hora en trepar hasta ella y tiene el lago Lemán como patio delantero. La diferencia se nota.

    Esperamos que este artículo os sirva para saber exactamente dónde os metéis antes de reservar. Si queréis las fechas y los horarios de la temporada, los tenéis en la guía de Montreux; y si lo que os apetece es ver cómo queda la Navidad suiza entera, echadle un vistazo a nuestra guía definitiva de los mercados de Navidad de Basilea.

    Por último, os dejamos nuestro Viaje para ver a Papá Noel en Suiza, con vuelos, tres noches en Montreux, el billete del cremallera y la entrada a la casa incluidas, y el resto de propuestas de Navidad en Suiza. Somos agentes oficiales de Suiza y organizamos viajes al país desde 1953: llamadnos y os lo montamos a medida. Recordad, ¡somos expertos en Suiza!

    By Joan_Torres
    Comentarios
    Subido por Marta (no verificado) el Vie, 08/12/2023 - 17:32

    La verdad me sirve mucho este artículo me interesa adentrarme en la cueva de Papá Noél, las imágenes de dentro de la cueva son preciosas, se lo diré a mi madre ya que vamos estas navidades a Suiza.

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