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Jungfraujoch: el techo de Europa y el tren más alto del continente
Hay excursiones que se hacen una vez en la vida y hay una que, una vez hecha, cuesta mucho olvidar… Es la que lleva hasta el Jungfraujoch, la estación de tren más alta de Europa, encaramada a 3.454 metros de altitud, en pleno macizo formado por el Eiger, el Mönch y el Jungfrau, en el Oberland Bernés.
Hoy, desde Suiza Vacaciones, os llevamos hasta el «techo de Europa»: cómo se construyó este tren que atraviesa una montaña por dentro, qué encontraréis al llegar y cómo organizar la subida para que sea, de verdad, uno de los mejores días de vuestro viaje a Suiza.
Si queréis conocerlo en persona, nuestro viaje Suiza en trenes panorámicos le dedica una jornada entera, y os invitamos también a leer nuestros artículos sobre el Rigi y el Stoosbahn, otras dos cumbres ferroviarias del país que no os podéis perder.
Un tren que atraviesa el corazón de dos montañas
La idea nació en 1893, cuando el industrial suizo Adolf Guyer-Zeller tuvo una visión tan ambiciosa como difícil de imaginar: perforar el interior del Eiger y el Mönch con un tren de cremallera que llegara hasta el collado del Jungfrau, entre las dos cumbres más imponentes del Oberland Bernés. Las obras empezaron en 1896 y, por desgracia, Guyer-Zeller no llegó a ver su sueño hecho realidad: murió en 1899, trece años antes de que el tren alcanzara su destino final.
La construcción, hecha casi enteramente bajo tierra, a golpe de dinamita y pico, se alargó dieciséis largos años, marcados por condiciones extremas, accidentes y presupuestos que no dejaban de crecer. Finalmente, el 1 de agosto de 1912, el Jungfraubahn llegó a la estación más alta de Europa: un hito de la ingeniería ferroviaria que, más de un siglo después, sigue funcionando exactamente igual.
¿Qué encontraréis en el Jungfraujoch?
Una vez arriba, el Jungfraujoch es mucho más que un mirador… Es todo un pequeño mundo de hielo y roca pensado para pasar el día entero. La parada obligatoria es la terraza del observatorio Sphinx, a 3.571 metros, donde un ascensor os sube hasta una de las vistas más espectaculares de los Alpes: a los pies, el glaciar de Aletsch, el más largo de Europa y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se extiende hacia Italia, Francia y Alemania en un mar de hielo de casi 23 kilómetros.
Tampoco os podéis perder el Palacio de Hielo (Eispalast), un laberinto excavado directamente en el glaciar con esculturas que van cambiando de forma año tras año, ni el Plateau, donde la nieve y el hielo están garantizados los 365 días del año, sea cual sea la estación. Si queréis alargar la experiencia, hay también un cine panorámico de 360 grados, una tienda Lindt —la más alta del mundo— y, en los meses de verano, un pequeño parque de nieve con tirolina incluida para los más aventureros.
¿Cómo llegar?
Hay dos maneras de llegar al Jungfraujoch, y las dos merecen la pena. La más rápida es desde Grindelwald Terminal, con el Eiger Express, el teleférico tricable más moderno del mundo: en solo 15 minutos os deja en Eiger Glacier, desde donde enlazáis con el tren de cremallera hasta la cima. En total, el trayecto desde Grindelwald no llega a tres cuartos de hora.
La opción más clásica —y la que os recomendamos desde Suiza Vacaciones— es subir en tren desde Lauterbrunnen o Wengen hasta Kleine Scheidegg y, desde allí, tomar el Jungfraubahn original, el mismo que se inauguró en 1912. El tren se adentra literalmente dentro de la montaña y hace una única parada, en el Eismeer, a 3.160 metros: cinco minutos para bajar, hacer la foto de rigor frente al hielo eterno y volver a subir.
¿Cuánto cuesta y cómo organizar la visita?
Los precios varían según el punto de salida y la época del año: entre mayo y octubre, un billete de ida y vuelta desde Interlaken Ost cuesta alrededor de 261 francos suizos por adulto; desde Grindelwald o Wengen, unos 239 francos. Fuera de temporada alta, los precios bajan hasta los 224 y 201 francos, respectivamente. Los menores de 6 años viajan gratis y los de 6 a 15 años tienen precios reducidos con las tarjetas familiares suizas.
Entre el 1 de mayo y el 31 de octubre es obligatoria la reserva de asiento (10 francos por persona), ya que el tren se llena rápidamente en los meses de mayor afluencia. Si tenéis el Swiss Travel Pass, disfrutaréis de un 25% de descuento en el tramo hasta el Jungfraujoch —un motivo más para haceros con uno si tenéis previsto recorrer el país en tren.
Reservaos el día entero: no es una parada de una hora, sino una excursión completa que merece la pena vivir con calma, sin prisas por bajar enseguida.
Qué debéis saber antes de subir
A 3.454 metros, las temperaturas pueden ser frías incluso en pleno verano, y el tiempo puede cambiar en cuestión de minutos. La recomendación es vestirse «por capas»: una chaqueta de abrigo, calzado cerrado, guantes, un gorro y, sobre todo, gafas de sol —la reverberación de la luz sobre la nieve es mucho más fuerte de lo que parece.
Si el día que subís está nublado en el valle, no os desaniméis: a menudo, por encima de los 3.000 metros el cielo está completamente despejado, y la niebla que se ve desde Interlaken se queda mucho más abajo. Una vez arriba, encontraréis varios restaurantes —desde uno de autoservicio hasta uno à la carte— para haceros una pausa cómoda antes de bajar.
Pocas excursiones combinan tan bien la historia de la ingeniería, un paisaje de glaciares infinito y la sensación de pisar, por un día, el techo de Europa… El Jungfraujoch es, sin duda, una de las experiencias que hay que vivir al menos una vez si viajáis a Suiza.
Por último, os dejamos nuestro viaje a Suiza en trenes panorámicos, que incluye una jornada entera en el Jungfraujoch, y nuestros artículos sobre el Rigi y el Stoosbahn, otros dos cremalleras récord del país. Si queréis organizar vuestra propia ruta por Suiza, ¡contactad con nosotros! Somos expertos en Suiza.
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