Hay ciudades que en Adviento se decoran y ciudades que cambian de carácter. Zúrich es de las segundas: a las cinco de la tarde ya es de noche, se encienden las luces «Lucy» de la Bahnhofstrasse y, en un radio de diez minutos a pie, caben un mercado cubierto inmenso bajo la bóveda de la Estación Central, un barrio medieval entero convertido en mercado y un abeto con un coro cantando dentro. Nuestra escapada son 3 días y 2 noches con los vuelos, el hotel céntrico, los desayunos y la Zürich Card de 72 horas ya incluidos: tú solo decides por qué taza de vino caliente empiezas.
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El primer mercado está justo donde te baja el tren. El Polarzauber —el que muchos siguen llamando Christkindlimarkt— ocupa el vestíbulo monumental de la Estación Central con más de cien casetas y un abeto imponente presidiendo la bóveda: es uno de los mercados navideños cubiertos más grandes de Europa y tiene una ventaja que en diciembre no es menor, si llueve o nieva sigue funcionando igual. Desde allí se baja la Bahnhofstrasse hasta el Werdmühleplatz, donde montan The Singing Christmas Tree: un escenario con forma de abeto, con gradas en las «ramas», por el que pasan más de cuarenta coros a lo largo de la temporada. Se escucha desde la calle, gratis, y de noche es la imagen que todo el mundo se lleva de la ciudad.
El casco antiguo es el segundo acto. En el Niederdorf, unas setenta casetas convierten la Mühlegasse, el Hirschenplatz, el Rosenhof y el Grossmünsterplatz en un solo Weihnachtsmarkt Dörfli, con pista de hielo en el Rosenhof, espectáculo de fuego en el Zwingliplatz y una barraca donde se hacen velas a mano. A dos pasos quedan el Grossmünster, la catedral de las torres gemelas, y el mirador del Lindenhof, con las mejores vistas del Limmat. Y en el Sechseläutenplatz, frente a la Ópera, la ciudad estrena mercado: el Bellevue Noël sustituye al Wienachtsdorf después de diez temporadas y su corazón es una corona de Adviento de 50 metros de diámetro, transitable, con una plataforma a cinco metros de altura desde la que se contempla el mercado entero desde arriba.
Con dos días completos da tiempo a todo lo demás sin agobios: el Münsterhof, el mercado elegante junto al Fraumünster, donde los expositores se eligen uno a uno entre diseñadores y pequeños obradores de la ciudad; el Heiliger Bimbam! de Oerlikon, más feria de diseño que mercado clásico, con más de ciento cincuenta creadores y solo dos fines de semana de apertura; y, si sobra una mañana, el Uetliberg para ver Zúrich, el lago y los Alpes desde 870 metros, el Museo Nacional, el Kunsthaus o el Lindt Home of Chocolate. Con la Zürich Card que llevas incluida, tranvías, autobuses, trenes y barcos son ilimitados, así que también tienes a mano dos mercados que muchos zuriqueses prefieren a los del centro: el Christkindlimärt de Rapperswil, al pie del castillo y junto al lago, y el Wintermarkt de Winterthur, a poco más de veinte minutos en tren.
¿Cuándo abren los mercados de Navidad de Zúrich? La ciudad se enciende a mediados de noviembre, el mismo día que las luces Lucy de la Bahnhofstrasse, y la mayoría de mercados cierran el 23 de diciembre. El 24 solo abre el de la Estación Central, y en horario reducido. Las fechas exactas, los horarios y las novedades de cada temporada las mantenemos actualizadas en nuestra guía de los mercados de Navidad de Zúrich.
¿Cuántos días hacen falta? Con dos días completos los ves todos sin correr; con tres encajas Rapperswil o Winterthur y aún te queda tiempo para un museo. Por eso el viaje son 3 días y 2 noches: volar el viernes, dos jornadas enteras de mercados y regreso el domingo es el formato que mejor funciona.
¿Qué incluye el precio? Los vuelos de ida y vuelta desde España, las tasas aéreas, el equipaje de mano, 2 noches en un hotel céntrico de la categoría que elijas con desayuno diario, la Zürich Card de 72 horas —transporte ilimitado en tranvía, bus, tren, barco y teleférico, entrada gratuita o reducida a la mayoría de museos, 50 % de descuento en las visitas guiadas de Zürich Tourism y descuentos en tiendas locales— y el seguro de asistencia en viaje y cancelación. Quedan fuera las tasas locales.
¿Es un buen plan con niños? Mucho. La pista de hielo del Rosenhof, las velas del Zähringerplatz y el Circus Conelli que se planta en el islote del Bauschänzli hacen un fin de semana redondo, y todo queda a distancias cortas: no hay traslados largos ni horarios imposibles.
¿Hace mucho frío? En diciembre las máximas en Zúrich rondan los cuatro grados y al anochecer bajan bastante. El problema no es el frío, es estar de pie dos horas: calzado impermeable y calcetines de lana. Dos detalles prácticos más: la taza del vino caliente lleva depósito y te lo devuelven al entregarla, y cada temporada hay más puestos que ya no aceptan efectivo.
¿Se puede combinar con otra ciudad? Sí, y es lo que más nos piden. La combinación estrella es encadenar Zúrich con nuestro viaje a los mercados navideños de Lucerna, que suma el monte Pilatus, el Titlis y el paseo en barco por el lago de los Cuatro Cantones. Nuestras agentes ajustan días, hoteles y fechas a lo que necesites.
¿Y si quiero conocer la ciudad más allá de los mercados? En Qué ver en Zúrich repasamos los rincones que no conviene perderse, del Lindenhof al Museo de la FIFA, para que las horas de luz también cundan.
Pídenos información sin compromiso. Te preparamos el presupuesto con las fechas que te van bien y te bloqueamos el hotel céntrico antes de que se llene: en Adviento es lo primero que vuela.
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